Dos noticias se han conocido hace poco: la subida del 50 al 60% de la tasación mínima de los inmuebles embargados que salen a subasta, y la subida del límite de ingresos inembargables a 961 euros en las ejecuciones hipotecarias.
Dos decretos del gobierno español con más que posible tinte electoralista, destinados claramente a calmar ánimos en ese sector de población que o bien tiene una hipoteca o bien se manifiesta a favor de la dación en pago.
He ahí lo reseñable: cualquier tema, por vilipendiado que pueda llegar a ser por su supuesta o no inviabilidad, se puede convertir en tema estrella de debate si alguien ve un caladero de votos, beneficios o lo que sea. Luego lo normal es inventarse mil historias y triquiñuelas legislativas para que haya los mínimos cambios posibles, pero está claro que cuando a alguien o algo le hacen publicidad gratuita es que empieza a ganar la batalla. Y es que han hecho falta muchos años de locura del Euribor y un pinchazo de la burbuja permanentemente anestesiado por el gobierno y la banca, que inicialmente fue negado, para que la población tome parte y diga, no sin razón, que si se rescata a unos, ¿por qué no a otros?
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